La economía colaborativa en Barcelona

Si hay algo que me fascina de Barcelona, es esa capacidad de reinventarse que tiene y que le permite convertirse sistemáticamente en imán y pionera de tendencias. Un movimiento incipiente como es la economía colaborativa aquí se incuba, se experimenta, se multiplica y se expande, imprimiéndole una dimensión internacional que lo convierte en paradigma. Barcelona […]

La economía colaborativa en Barcelona

Si hay algo que me fascina de Barcelona, es esa capacidad de reinventarse que tiene y que le permite convertirse sistemáticamente en imán y pionera de tendencias.

Un movimiento incipiente como es la economía colaborativa aquí se incuba, se experimenta, se multiplica y se expande, imprimiéndole una dimensión internacional que lo convierte en paradigma.

Barcelona ha pasado de tener un Manchester industrial a un escenario donde el intercambio económico se sustenta en otros pilares, convirtiéndose, por tanto, en un ejemplo de la sociedad posmaterialista en la que la utilidad ya no está en poseer bienes, sino en utilizarlos; en la que el objetivo va más allá del propio hecho económico al buscar crear lazos sociales, fortalecer las redes, reducir la huella ecológica y dar acceso asequible a los recursos, incluidos los emocionales.